DE LA GLORIOSA HISTORIA DE POPAYÁN,
PUENTE DEL HUMILLADERO

El puente del Humilladero sobre 12 arcos, además de cruzar el río Molino, sirvió para evitar la cuesta peatonal a la calle segunda. La cuesta era tan empinada que no se podía escalar sin inclinar la cabeza; de allí que se la llamaba del Humilladero. Los constructores del puente fueron: arquitecto e ingeniero fray Serafín Berbetti de la Orden Franciscana y el Jefe Municipal, Rafael García U. El gobernador de la Provincia, Vicente Cárdenas ordenó el inicio de los trabajos y comisionó al ingeniero E. Sawaski para levantar los planos y hacer el presupuesto.

Vinieron los cambios políticos, pero al final, la grandiosa obra fue acometida y coronada por el Jefe Municipal Rafael García U. El puente fue inaugurado y puesto en servicio el día 31 de julio de 1873 y por la labor desempeñada por Berbetti y García, se elevó ese día, una manifestación de agradecimiento firmada por 82 personalidades, encabezadas por el obispo Carlos. En 1883 la Legislatura del Estado, le dio el nombre de "Puente Bolívar". Dadas las grandes economías obtenidas por Berbetti, el puente sólo costo 18.000 pesos oro; personas de la época estimaron que dicha obra pudo costar, no menos de 70.000 pesos. Fray Serafín, por todo pago, recibió durante la construcción del puente, albergue y comida. Fray Serafín, de familia rica, nació como Juan, en Osola, Novara, Italia, el 16 de mayo de 1800. A los 24 años de edad entró como novicio a la Orden franciscana, adelantando, además, estudios en medicina, arquitectura e ingeniería. Fue trasladado a Egipto para dirigir la construcción de las catedrales de El Cairo y Alejandría, así como un hospicio y su capilla, y un colegio que tuvo 300 estudiantes.

En mayo de 1859, fray Serafín llegó a Popayán, para encargarse de la construcción de la catedral, por pedido a la comunidad franciscana, del obispo Pedro Antonio Torres, aunque la obra la inició el obispo anterior, fray Fernando Cuero. Además de la catedral, fray Serafín reparó la bóveda de la iglesia de La Compañía (iglesia de San José), retechó el vasto y majestuoso templo de San Francisco. Todas estas obras las realizó completamente gratis. Aunque fray Serafín estimó en 5 años la duracción de la construcción de la catedral, debido a la guerra de 1860 y las grandes desgracias que sufrió Popayán en esa época, la obra fue interrumpida y reanudada en 1869 por el Obispo Carlos Bermúdez. Días antes de la inauguración del puente, un profesor del ramo del Colegio Mayor de Popayán comunicó a las autoridades gubernamentales, que al quitar la cercha del último arco, éste se vendría abajo. Fray Serafín, sin demostrar disgusto alguno, contestó sonriendo: ".. Yo vendré a almorzar bajo el arco mientras se quitan las cerchas..." y procedió a esta operación, que se llevó a cabo sin novedad alguna. Este hecho se hizo del dominio público y los vecinos de Popayán se apresuraron a firmar la manifestación de reconocimiento mencionada antes.